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¿Qué tanto importa la seguridad e higiene en tu empresa?

La cultura de seguridad e higiene no se hace con presupuestos. El espíritu, la forma en que te conduces y el compromiso que demuestres es lo que te lleva hacia adelante.

Durante los últimos meses organizaciones y el gobierno de la República se han encargado de desarrollar campañas de publicidad enfocadas a la promoción y difusión de productos y servicios dirigidos a la pequeña y mediana empresa. Es una realidad que muchos ven en este segmento de mercado un sector con gran potencial para hacer crecer su negocio, pero también sabemos que es precisamente aquí donde se carecen de las mejores prácticas que organizaciones de clase mundial tienen en marcha desde hace varios años.

Por supuesto que no se puede generalizar, en México existen empresarios verdaderamente comprometidos con seguir la línea de lo que es hacer bien las cosas. Pago puntual de impuestos, trato respetuoso al personal a su cargo, honrar compromisos comerciales, así como el cumplimiento de los requisitos de seguridad e higiene, que ahora en términos más modernos conocemos como seguridad integral por su impacto en la parte ambiental, salud y social, especialmente cuando se tiene un negocio que se mueve en la Industria Química o en la Industria de Alimentos. La otra cara de la moneda es la que espanta, todavía hay un número importante de negocios, oficinas e instalaciones donde lo único que importa es ahorrar, evadir y darle la vuelta a todo lo que sea necesario con tal de ganar más dinero.

Aquí es donde como país nos situamos a años luz de algunos otros lugares del planeta. Hablando concretamente de seguridad e higiene este abismo pone en riesgo la salud o la vida de muchas personas todos los días. Empresarios que fabrican productos alimenticios a “cielo abierto” sin las más mínimas condiciones de higiene, o Directivos que ansiosos de incrementar los rendimientos o la productividad emplean personas sin otorgar ni capacitación, ni el equipo de protección personal más básico.

Es muy lamentable ver cómo mucha de la iniciativa de los Supervisores o Jefes de Área, se elimina completamente, debido a que “sus Jefes” simplemente no les importa ni la calidad, ni la seguridad e higiene. De hecho algunos tienden a ser muy cínicos en reuniones importantes al decir: “Nosotros nos preocupamos mucho por el cliente”, o que tal la frase de “Estamos comprometidos con el medio ambiente” cuando ni siquiera existen objetivos puntuales al respecto.

Están también los que no son capaces de autorizar escobas grado sanitario para barrer porque están muy caras, o que en su vida se han preocupado por las emisiones a la atmósfera o las descargas de aguas residuales. Ya no hablemos de hacer recorridos por sus instalaciones para detectar la cantidad de improvisaciones que provocan con eso de que “no hay dinero”. Eso si, se justifican diciendo que no tienen tiempo y que tienen mucho trabajo. Yo me pregunto: ¿habrá algo más importante por atender, que proteger la vida de tus empleados? ¿Podrás irte tranquilo a dormir sabiendo que lo que tú vendes probablemente causará enfermedades a las personas que consuman tu producto debido a que compraste materia prima, que ya estaba vencida?

La seguridad e higiene es un asunto de principios, de ética y de compromiso. Sí, es cierto, la vida de los negocios no es un paraíso, a veces no hay dinero, el diseño de las instalaciones donde se opera está muy lejos del esquema ideal, en nuestro país la falta de educación es un factor negativo enorme para desarrollar una cultura de seguridad y hay una cantidad de engaños, atajos y caminos fáciles que tientan al empresario a irse por donde no.

Por eso la invitación es que todos los días vivas con la filosofía y las ganas de hacer bien las cosas con los 2 ó 3 pesos que tengas. Que despiertes tu creatividad para encontrar alternativas, que abras bien los ojos y descubras los principales riesgos de tus instalaciones para todos lleguen completos y regresen completos a su casa.

La cultura de seguridad no se hace con grandes presupuestos, ni lo logran sólo las empresas trasnacionales. Es tu espíritu, la forma en la que te conduces y el compromiso que demuestres lo que te llevará hacia adelante. Empieza por definir con tu equipo de liderazgo que la seguridad y la calidad no serán prioridades sino valores fundamentales en tu negocio, lo cual implica que si alguien no lo percibe así, no tiene nada que hacer en esta empresa.

Define objetivos de seguridad y calidad para todos las posiciones no importando si están en el área comercial, o en el área administrativa. La seguridad y la calidad no son responsabilidad exclusiva de áreas operativas, es una forma de vida. 

Finalmente revisa tu presupuesto para estos conceptos y si el dinero de verdad “no alcanza” no cometas el gran error de muchos que es ignorar el tema. Analiza los mayores riesgos, determina el monto que se necesitaría para poder salir de ese escenario y si no encuentras dinero, piensa en como evitar viajes inútiles, gastos excesivos, personas que están de más y genera ahorros en otras áreas que puedas canalizarse hacia estos conceptos tan importantes.

Si haces este ejercicio como líder de tu negocio, darás el ejemplo de que a ti sí te importa la seguridad y sólo me bastaría decirte:

¡Mil gracias por ser diferente! y ojalá que nunca te rindas…

 




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